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Ansietat i altres

Assetjament psicológic i problemes emocionals (text en castellà)

Introducción

El mobbing o acoso psicológico es un conjunto de conductas abusivas en forma de actos, palabras, escritos o gestos que vulneran la identidad, la dignidad o la integridad física y/o psicológica de una persona. Se puede dar en cualquier situación en la que se relacionen un grupo de personas (en el trabajo, en la pareja, en escuelas o universidades, en grupos de amigos…). Lo ejerce una persona o grupo de personas sobre otra persona. A pesar de su alcance, es fácil que pase desapercibido para la mayoría, excepto para las víctimas.

Fundamentalmente, las estrategias de acoso moral son (Hirigoyen, 1999):

  • descalificar y desacreditar a la víctima sutilmente, sobre todo a través de mensajes no verbales.
  • rechazar la comunicación directa: así el conflicto no puede ser solucionado y se provoca el sentimiento de culpa de las víctimas.
  • aislar a la persona.
  • hacer novatadas.
  • inducir a caer en errores.
  • acoso sexual.
  • hacer guasa con sus puntos débiles.
  • burlarse de sus ideas, convicciones o gustos.
  • ridiculizarlo en público.
  • hacer alusiones desagradables.
  • poner en tela de juicio su capacidad de juicio y decisión.

Si bien, para hablar de acoso moral propiamente, estas conductas deben darse repetidamente y de manera insistente, no de forma aislada.

Conducta del agresor

Para los acosadores este comportamiento abusador suele ser una forma habitual de comportarse. Incluso en determinados ambientes puede ser una conducta muy valorada socialmente, por ejemplo entre determinados puestos directivos. Usan la palabrería y una serie de estrategias para ir hundiendo y aislando a la víctima hasta que ésta acaba por reaccionar de modos que, a la postre, realzar el dominio del acosador.

Básicamente el agresor actúa con una forma de violencia indirecta, criticando, faltando al respeto, extendiendo rumores, haciendo jugarretas con sigilo… La mayoría de las veces lo hace sin pretender nada más que la anulación de la otra persona por los sentimientos que le provoca (envidia, deseo de dominación, rivalidad).

Algunos ejemplos específicos de la conducta del acosador en el ámbito laboral son (Ausfelder, 2002):

  • Prohibir a la persona charlar con los compañeros.
  • No se responde a sus preguntas verbales o escritas.
  • Instigar a los compañeros en contra suya.
  • Excluirla de determinados actividades sociales.
  • Los compañeros evitan trabajar con la persona.
  • Se le habla de modo hostil y grosero.
  • Se le provoca para que reaccione descontroladamente.
  • Hacer comentarios maliciosos.
  • Se rechazan sus propuestas sin ni siquiera oírlas.
  • Se le ridiculiza por su aspecto físico.
  • Se le responsabiliza de errores cometidos por otros.
  • Se le dan informaciones erróneas.
  • Es controlado exhaustivamente.
  • Su trabajo es manipulado para dañarle.
  • Se abre su correspondencia.
  • Recibe amenazas.
  • Se le ponen motes ridículos o degradantes.

La víctima

Al principio la forma de actuar del acosador le deja confundida. Sus conductas no tienen una intención clara y sus mensajes maliciosos se sirven de la comunicación no verbal. Dado que este tipo de comunicación no se capta de manera consciente, a no ser que pongamos especial atención, las intenciones del agresor no se ven venir. Dentro de esta comunicación no verbal se incluirían por ejemplo las miradas despreciativas, las retiradas de la mirada, el tono irónico en el habla, y otras muchas conductas. Entonces el problema va creciendo sin que la víctima se de cuenta. Con todo, la persona puede incluso comportarse de manera más complaciente y vulnerable. De esta actitud se sirve el acosador para machacar progresivamente a su víctima.

A medida que pasa el tiempo el acoso se hace más intenso. En la víctima, a la confusión se suma un sentimiento de culpa. Si la víctima es una persona con tendencia a culpabilizarse, la culpabilidad puede llegar a extremos perjudiciales. En todo caso, empieza a creer que todas los ataques del agresor son debidos a ella o a alguna característica de ella. Entonces empieza a dudar de su propia eficacia y valía, y se siente observada. Esto provoca que esté más atenta al como hace las cosas que al proceso en sí, con lo que se cometen equivocaciones más notables y con más frecuencia, lo que es usado por el agresor como una justificación a sus críticas. Y si, además, la víctima tiene estallidos de ira o lloro, lo que pasado un tiempo es más que frecuente, le sirven al agresor para ver cumplidas sus pretensiones e incluso hacerse con nuevos aliados. Las personas del entorno que ignoran los abusos o colaboran, más o menos intencionadamente, con el agresor mantienen y agravan la situación de abuso.

La víctima actúa de una forma pasiva, aguantando los golpes. Primero ignora, luego ya no ve salida posible. Le parece que todo se ha vuelto en su contra y que ella la única y absoluta culpable. El acosador suele utilizar tretas y aliados para aislar a la víctima con lo que se perpetúa problema. Reniega de cualquier comunicación clara con lo que el conflicto siempre sigue en pie y parece que es sólo cosa de uno, es decir, de la víctima. La persona agredida se va debilitando, su autoestima decae, se desestabiliza y sin quererlo cumple las críticas que el acosador le hace. Porque los acosadores se valen de algunos de los rasgos de las personas para criticarlos, hasta que la persona ve mermado su juicio, duda de sí misma y sin saberlo acaba cumpliendo lo que el agresor deseaba desde un principio. Acaba totalmente desamparada ante los recursos y el comportamiento del abusador.

Todo el conjunto de esta tormentosa relación entre víctima y acosador, genera una parálisis aparente en la víctima. Interiormente mantiene un estrés continuo. Este estrés no deja huellas objetivas inmediatas, los problemas llegan pasado un tiempo. De este modo se provocan una serie de trastornos psicosomáticos que afectan a diferentes órganos. Son ejemplos típicos las migrañas, las molestias digestivas, los problemas musculares, etc.

También se producen secuelas en forma de problemas emocionales. Entre ellas destacan la pérdida de autoestima y la reducción de la capacidad de disfrute de las cosas y pequeños placeres cotidianos… Se puede llegar a tener ideas de suicidio. Es normal también que se den trastornos de la ansiedad debido a los niveles de estrés mantenidos a lo largo del tiempo. Se puede llegar, en casos extremos, a crisis de pánico relacionadas con estímulos asociados al acoso, y a la evitación de dichos estímulos (el trabajo, el hogar, la clase…). También puede ocurrir que se instaure un trastorno de la ansiedad como el Trastorno por Ansiedad Generalizada, donde hay preocupaciones y rumiaciones continuas y exageradas respecto de temas de la vida cotidiana (pagos, trabajo, resultados académicos…). Otro trastorno que se podría desarrollar sería el Trastorno por Estrés Postraumático, donde hay un estado de hipervigilancia constante, continuas rememoraciones de las situaciones traumáticas de abuso, tensión y evitación de los estímulos relacionados con las dichas situaciones. Los problemas emocionales llevan asociados además una serie de síntomas que afectan a la vida cotidiana, como el insomnio, la irritabilidad y el miedo a relacionarse con otros. Los ataques de ira o de lloro son frecuentes, sobre todo cuando el acoso está en un estado avanzado.

No es extraño tampoco que se recurra a determinadas estrategias contraproducentes para tratar de solventar el dolor emocional que se sufre. En concreto se trataría de las conductas adictivas, ya sea abusando de ansiolíticos u otros medicamentos, o bien de drogas legales e ilegales como el cannabis, el alcohol, la cocaína, el tabaco, u otras. Pueden producirse también conductas que sirvan de distracción o que sustituyan las carencias afectivas que se están viviendo, por ejemplo comprar compulsivamente, jugar de manera enfermiza, etc.

La persona acaba creyendo que el problema es ella, cuando lo problemático es la relación establecida. Se puede dejar la relación o modificar alguno de sus parámetros.
El acoso moral repercute de manera destacable en las relaciones personales, ya que la persona actúa con miedo y reticencia.

¿Cómo actuar ante el acoso moral?

A continuación daremos una serie de consejos que pueden ser de utilidad para prevenir el mobbing, o en el caso de que ya exista, ponerle remedio.

Lo primero y fundamental es establecer una comunicación directa y con el menor número de trabas. No hay que conformarse con insinuaciones, sobreentendidos o comentarios a media voz. Se pedirán aclaraciones y precisiones para cualquier ambigüedad en la comunicación.

Ha de ofrecerse y exigir un trato respetuoso, tanto a nivel de expresión verbal como no verbal. Ninguna equivocación o error justifica un trato despectivo o humillante. En esta línea no se deben consentir o hacerse cómplice de bromas despreciativas, que nos pongan motes ridículos u ofensivos, y la ironía mal intencionada.

Es importante, tener claras nuestras propias habilidades y límites. Nos ayudará a no dudar global y sistemáticamente de nosotros mismos si alguien nos pone en duda o cuestiona, todo ello sin perjuicio de que podamos reconocer nuestros errores y aceptar críticas siempre que sean constructivas y no excesivas.

Desde un principio o, al menos lo antes posible, es necesario mostrar firmeza, actuar con asertividad. Es decir, expresar claramente nuestros sentimientos, sin temer las reacciones de los demás, pero sin hacerlo tampoco de manera impulsiva. Si se mantienen una tolerancia absoluta, se facilita la labor virulenta del acosador. No hay que temer el conflicto, puesto que un conflicto bien asumido puede llevar a una solución. Además, el conflicto no tiene porqué ser violento. Para ello es importante contener los arranques violentos, actuar con serenidad manifiesta y con defensas reflexionadas. Si se actúa de manera rápida e impulsiva el agresor tiene las puertas abiertas para sus conseguir sus objetivos.

Aunque es importante asumir cierta responsabilidad en el origen y en la solución del asunto, hay que abandonar a todas luces la culpabilidad enfermiza que corroe y sólo sirve para hundir más y más a la víctima (justo el propósito del acosador). No es necesario justificarse constantemente, de lo contrario el agresor se servirá de ello para hallar más errores.

No conviene aislarse. Perderíamos apoyo social y acrecentaríamos nuestra confusión e indefensión, facilitando así los objetivos pretendidos por el abusador.

Llegados a un determinado extremo, se hace necesaria la denuncia ante los órganos competentes, o ante la propia Administración de Justicia. Aunque la legislación es dispar respecto de los diferentes tipos de acoso, existe cada vez más jurisprudencia y actuaciones judiciales al respecto. Para facilitar el quehacer de la justicia en caso de realizar una denuncia será esencial recabar el máximo de pruebas objetivas posibles, ya que, a diferencia de las agresiones físicas, el acoso moral no deja huellas tan claramente visibles.

En general, hay que evitar la pasividad, y actuar cuanto antes para que el acoso no vaya a más. Cuanto más haya avanzado el acoso, más difícil se hace llegar a una solución y más graves son las consecuencias para la salud y bienestar de la víctima Los problemas derivados suelen remitir tras acabar con esta tormentosa relación. No obstante, en determinados casos, se hará necesario un tratamiento psicológico o médico personalizado (en función de aquellos aspectos que han quedado más afectados).

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Fuente: Miguel Luna. Clínica de la Ansiedad. Barcelona y Madrid.

Para saber más

Hirigoyen, M-F (1999). El acoso moral. Barcelona. Paidós.

Ausfelder, T. (2002). Mobbing: el acoso moral en el trabajo. Barcelona. Océano.

MOBBING.NU. Página web especializada en la temática del acoso moral, difundido en varios idiomas, entre ellos el castellano, con diversas informaciones, recursos y enlaces.

Herramientas de gestión de los riesgos psicosociles en el sector educativo: www.prl-sectoreducativo.es/

Vídeo ilustrativo: Acoso escolar I (UNED-TVE2)

Otros vídeos

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Fòbies d’impulsió Obsessions

Por a perdre el control o a tornar-se boig

La por a perdre el control sobre el propi pensament, conducta o impulsos és freqüent en els trastorns d’ansietat. D’alguna manera, aquest sentiment, o pre-sentiment, és consubstancial a l’experiència d’ansietat elevada. Si l’ansietat té relació, com hem assenyalat en altres documents del web, amb la percepció del subjecte quan es veu desbordat, respecte a la seva capacitat i recursos, per les demanes i exigències del mitjà (extern o intern), és natural que aquesta experiència s’equipari a la pèrdua de control sobre un mateix o sobre el mitjà: quan tenim una dificultat però és assumible, considerem que tenim els recursos, els suports i les capacitats per afrontar-ho i diem, col·loquialment, que «tenim un problema, que no està resolt però que està controlat». Si, per contra, ens trobem excedits o desbordats diem «tenim un problema, que no està resolt, ni sota control», és a dir, ens sentim a mercè de les circumstàncies.

És probable que l’ansietat alteri l’execució de repertoris de conducta, fins i tot alguns que normalment «surten sols», sense que la consciència actuï, ja sigui perquè es tracta de respostes autònomes o bé automatitzades després d’un procés d’aprenentatge i entrenament: l’articulació, la fluïdesa de la parla, l’atenció i la concentració, la resposta sexual, la conciliació de la son, etc. La percepció d’aquests errors, crea dubtes sobre l’adequada regulació i produeix desconfiança sobre el funcionament normal i correcte de les funcions i facultats en la persona que els experimenta.

En alguns casos, l’ansietat genera, com a part dels símptomes i manifestacions, una sensació d’estranyesa i irrealitat, com si estiguéssim veient la realitat a través d’un vidre o «com en una pel·lícula», com si ens sentíssim aliens a nosaltres mateixos (despersonalització) o a l’entorn (desrealització).

De la mateixa manera que la sobre-preocupació per la salut física porta a la vigilància i a l’observació de diferents funcions i manifestacions fisiològiques, la por a perdre el control porta a l’autoobservació i el seguiment del nostre pensament, i a l’execució d’activitats i els seus possibles efectes.

La por a tornar-se boig

A vegades, aquest sentiment de descontrol, desordre o irrealitat s’equipara a la idea de trastocar-se o tornar-se boig. En casos extrems, aquesta por és a la base de les anomenades «fòbies d’impulsió», que es caracteritzen per la percepció d’un alt risc de perdre el cap, trastocar-se en un moment donat i, com a conseqüència, fer alguna cosa greu i irreversible, com ara llançar-se pel balcó, fer mal a nens o a altres persones amb ganivets o d’altres maneres, empènyer algú al tren o a la calçada quan passen els cotxes, etc.

La presumpció de que podria trastocar-se, porta a la persona a estar especialment altera i evitar aquelles circumstàncies (balcons, jugar amb nens petits, etc.) en què, si s’arribés a perdre la raó, les conseqüències fossin més greus i irreversibles. No és que tingui la intenció de fer-ho i s’hagi de vigilar-lo per impedir-ho (com a vegades pensen els propis pacients). Tot el contrari, és l’últim que voldrien que els passés i, per aquesta raó, volen estar advertits i prevenir els riscos perquè ni tan sols en un suposat «moment de bogeria» poguessin fer-ho.

Diguem que, d’alguna manera, s’ha donat al cervell l’ordre que no s’oblidi d’aquest risc –d’altra banda inexistent–, i dispari alarmes quan les conseqüències de la suposada pèrdua de la raó poguessin ser extremes. Per tant, el sistema d’avisos i d’advertències associades al mecanisme de l’ansietat fa que vinguin al pensament, de manera reiterada, imatges i idees, molt particularment quan s’està davant de circumstàncies més crítiques (presència de ganivets, alçades, etc.). L’objectiu és prevenir-se d’un mateix si es donés la suposada bogeria.

Aquests pensaments, que confonen i importunen a l’individu, són efecte de sistemes de prevenció extremats, malgrat això, són agafats pel subjecte com si fossin impulsos interns o pensaments perversos que els portaran a fer allò que no volen. Encara que no tenen res a fer, molts pacients interpreten aquest fenomen com a indicadors d’estar patint, o arribar a patir, trastorns mentals de tipus psicòtic, com ara l’esquizofrènia. És impossible tornar-se boig com a conseqüència d’una crisi de pànic o d’altres trastorns d’ansietat.

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Font: J. Carlos Baeza Villarroel (2006). Clínica de l’Ansietat. Especialistes a Madrid i Barcelona. Psicòlegs i psiquiatres.

Video il.lustratiu: El temor a perder el control o a volverse loco

Documents relacionats

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Fòbia Social

Fòbia Social: Alguns llibres d’interés

En aquest document, hi trobareu referències bibliogràfiques, algunes de més tècniques i d’altres d’orientades a la població general que vulgui millorar alguna habilitat social o superar algunes pors de poca rellevància amb la lectura com a suport.

Així doncs, a continuació trobareu unes lectures que suggerim a títol orientatiu, però que no constitueixen un llistat exhaustiu ni es proposen, necessàriament, com a obres millors que d’altres de no referides. Les de caràcter tècnic ofereixen una informació de tipus més professional, però en cap cas no capaciten professionals no especialitzats ni convenientment entrenats per tractar aquest tipus de problemes. Les de caràcter divulgatiu en cap cas no constitueixen un tractament ni el supleixen.

Referències tècniques

Antona, C. (2009). Fobia Social: Evaluación y tratamiento. México: Trillas.

Bados, A. (2001). Fobia social. Madrid: Síntesis.

Botella, C., Baños, R. M. i Perpiñá, C. (2003). Avances en la psicopatología, la evaluación y el tratamiento psicológico del trastorno de ansiedad social. Barcelona: Paidós.

Cervera, S., Roca, M. i Bobes, J. (1998). Fobia social. Barcelona: Masson.

Heimberg, R., Liebowitz, M., Hope, D. i Schneier, F. (2000). Fobia Social: Diagnóstico, evaluación y tratamiento. Barcelona: Martínez Roca.

Mora, M. i Raich, R. M. (2005). Autoestima. Madrid: Síntesis.

Referències divulgatives

Desberg, P. (1996). Estrategias para superar la timidez y el miedo a los demás. Barcelona: Integral.

Castanyer, O. (2015). Asertividad: Expresión de una sana autoestima. 38.ª ed. Bilbao: Desclée de Brouwer.

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Fóbies específiques

Curs per superar la por de volar a Madrid: Calendari i preus

El programa de la Clínica de l’Ansietat per superar la por de volar consta de dos blocs o mòduls:

  • Bloc A: Es realitza individualment durant sis sessions. Està relacionat amb el coneixement i amb el desenvolupament de procediments psicològics per afrontar i superar la por. Aquest mòdul es desenvolupa a les consultes de la Clínica de l’Ansietat a Madrid.
  • Bloc B: Es duu a terme en grups petits, en un sol dia. Està relacionat amb el coneixement de l’entorn aeronàutic i del vol, i amb l’exercitació en aquestes situacions. Per tant, aquest bloc es duu a terme a les instal·lacions de l’empresa aeronàutica col·laboradora, també a Madrid.

En el desenvolupament del programa, hi participen psicòlegs i pilots, amb el suport de diversos mitjans tècnics i instrumentals.

L’inici del mòdul individual (bloc A) és obert permanentment. S’ha de realitzar prèviament a l’inici de la part grupal del programa (bloc B: informació aeronàutica bàsica i exercicis amb el simulador). Les dates que s’indiquen més avall són, doncs, les previstes per al desenvolupament del bloc B del programa per superar la por de volar.

Calendari per al desenvolupament dels pròxims cursos

Dia

Mes

Any

31Març2017
19Maig2017
16Juny2017
14Juliol2017

Preu del curs: 520 euros.

Informació i inscripcions: A www.volarsinm o al telèfon de la Clínica de l’Ansietat, 91 829 93 92.

Amb la col·laboració del Centro de Simuladores de Vuelo de SENASA.

Vídeo il-lustratiu: Pulso al miedo

Programa emitido el 21-4-15 por el Canal 24h, de RTVE, sobre diversas fobias y su tratamiento. Las imágenes de los minutos 10,40 al 15,50 corresponden al programa Conducir Sin Miedo; y las imágenes de los minutos 19,20 al 22,18 al programa Volar Sin Miedo, ambos organizados por Clínica de la Ansiedad para superar dichos miedos

Altres vídeos relacionats

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Crisis de pànic i agorafòbia

L’agorafòbia: Els seus components, l’edat d’inici i els problemes associats

La agorafobia puede definirse como un miedo y evitación de lugares públicos y de estar fuera de casa basados en la anticipación de experimentar niveles elevados de ansiedad o en la aparición de ataques de pánico.

También puede considerarse como el miedo a estar en lugares o situaciones donde puede ser difícil o embarazoso escapar o donde pueda resultar complicado disponer de ayuda en el caso de tener un ataque de pánico o síntomas similares como: mareo, caída, despersonalización, desrealización, pérdida del control de esfínteres, vómito o molestias cardíacas.

Hay que diferenciar la Agorafobia de la Fobia a los espacios abiertos. Éste último se define como el miedo a caerse o a los espacios abiertos en ausencia de apoyo viso-espacial cercano, con lo que caminan cerca de la pared por temor a caerse o temen las señales de espacio y profundidad al conducir.

En la agorafobia pueden distinguirse varios componentes:

La evitación a situaciones temidas

Existen una gran variedad de situaciones temidas y que las personas con agorafobia acaban evitando por las reacciones que desencadenan. .
Algunos ejemplos comunes son: cines y teatros, supermercados, grandes almacenes, ascensores, también viajar en autobús, tren, avión o barco, andar por la calle, quedarse solo en casa, estar lejos de casa, hasta conducir o viajar en coche.

Otro tipo de situaciones son: tomar baños calientes o saunas, hacer ejercicio, montar en atracciones, tener relaciones sexuales, participar en discusiones, enfadarse, bailar, tomar comidas pesadas, ver espectáculos deportivos emocionantes, ver películas dramáticas o de terror y beber café cargado o alcohol. Todas ellas relacionadas por las sensaciones que desencadenan o por la asociación a una experiencia negativa pasada.

Las conductas defensivas

Sin embargo, las situaciones no siempre se evitan, sino que se pueden afrontar con ansiedad y/o con conductas defensivas para prevenir o manejar la amenaza asociada a la ansiedad/pánico. Ir acompañado de una persona de confianza o un animal doméstico, tomar medicación, beber alcohol o agua, comer algo, fumar, llevar objetos tranquilizadores, pensar en que se está cerca de un hospital o salida cercana, comprar solo a ciertas horas o escapar de la situación son algunos ejemplos de conductas defensivas. Éstas producen alivio inmediato pero contribuyen a mantener el problema.

Mientras que las personas con una agorafobia moderada o grave evitan ambos tipos de relaciones expuestas anteriormente, las personas con trastorno de pánico con agorafobia leve o sin agorafobia tienden a evitar el segundo tipo de situaciones.

La ansiedad anticipatoria

Preocupación por experimentar un ataque de pánico o una fuerte ansiedad. Es una expectativa o anticipación de que ocurrirá un ataque o una fuerte ansiedad juntamente con la tendencia a temer las sensaciones corporales relacionadas con la ansiedad.

El miedo al miedo

Las personas con agorafobia tienen miedo a aquellas situaciones en las que pueden tener sensaciones de ansiedad o ataques de pánico. Suele surgir normalmente en situaciones externas temidas y también como consecuencia de las reacciones corporales producidas por el calor, el hambre, la fatiga, el estrés… que desencadenan a la vez reacciones corporales como debilidad en las extremidades, tensión, visión borrosa, malestar intestinal, dolor o tensión muscular o la sensación de nudo en el estómago o en la garganta.

Se teme a las situaciones en las que se cree que puede ocurrir consecuencias dañinas o catastróficas de tipo físico (ataque cardíaco, tumor cerebral, muerte, desmayo) o mental (perder el control, volverse loco).

Ataques de pánico o síntomas similares

La gran mayoría de las personas que sufren agorafobia informan tener o haber tenido ataques de pánico. Éste consiste en un intenso miedo, terror o malestar acompañado frecuentemente con una sensación de peligro o catástrofe inminente y de un impulso a escapar.

Los síntomas más frecuentes son: palpitaciones, mareo, dificultad para respirar, sudoración, temblores, el miedo a volverse loco o a perder el control y la despersonalización (extrañeza de uno mismo)/desrealización (irrealidad).

Los ataques de pánico varían considerablemente de una persona a otra. Difieren en frecuencia de los ataques), la intensidad, la duración, en las reacciones somáticas, los pensamientos asociados, circunstancias de ocurrencia y predecibilidad (situacionales o espontáneos).

Interferencia o deterioro producido por el trastorno

En los casos graves las personas con agorafobia pueden pasar la mayor parte del tiempo en casa en compañía de familiares y llegar incluso al aislamiento total. Estas personas se ven incapacitadas para realizar actividades diarias.

Tipos de Agorafobia

Según el sistema de clasificación DSM-IV (American Pschiatric Associaton, 1994) podemos clasificar de diferente manera la Agorafobia y Trastornos de Pánico:

  • Trastornos de Pánico con Agorafobia
  • Agorafobia sin historia de Trastorno de Pánico
  • Trastorno de Pánico sin Agorafobia

Sin embargo la CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, 1992) tiene la siguiente clasificación:

  • Agorafobia sin Trastorno de Pánico
  • Agorafobia con Trastorno de Pánico
  • Trastorno de Pánico

Edad de comienzo y curso de la Agorafobia

La edad de comienzo se sitúa aproximadamente entre los 25 y los 30 años, aún así existen casos en que el inicio puede darse en cualquier momento entre los 5 y los 58 años. Las personas entre los 45 y los 64 años tienen menos riesgo de desarrollar una agorafobia.

La agorafobia suele comenzar con ataques de pánico o una ansiedad que van creciendo gradualmente en intensidad a lo largo de las sucesivas ocurrencias hasta convertirse en un ataque de pánico. Las personas que sufren este trastorno, en un comienzo, suelen consultar a los centros de salud primaria y a diversos especialistas en medicina, que en ocasiones, no les encuentran nada anómalo. Finalmente, los casos moderados o graves terminan por solicitar ayuda psiquiátrica y/o psicológica.

Existe una fluctuación de los problemas agorafóbicos, los pacientes tienen etapas de remisión y recaídas de duración variable. Estas fluctuaciones pueden ser debidas a múltiples factores como la compañía de una persona, animal u objeto de confianza, a los eventos estresantes, al estado emocional, a cambios hormonales, toma de alcohol, fármacos o drogas o según la época del año.

Si no ha habido tratamiento o éste no ha sido el adecuado, una recuperación relativamente estable es improbable.

Es un trastorno que afecta en mayor proporción a mujeres que a hombres.

Problemas asociados a la agorafobia

Es importante evaluar y tener en cuenta la posible existencia, simultánea, de más de un problema psicológico, ya que pueden desarrollarse complicaciones en el tratamiento y de ello depende también el tipo de intervención y los resultados del tratamiento aplicado.

Los trastornos más frecuentes que pueden convivir junto con la agorafobia son trastornos de ansiedad generalizada o los depresivos. Menos frecuentes son la fobia social y fobia específica.

Las mujeres tienen porcentajes más altos de coexistencia de la agorafobia con otros problemas en el caso del trastorno de ansiedad generalizada, trastornos fóbicos y depresión mayor. Si embargo, en los hombres tienen una mayor incidencia en el abuso de sustancias.

Existen casos que usan el alcohol y/o los fármacos para afrontar sus problemas de ansiedad, pánico y evitación. Éstos pueden reducir la ansiedad a corto plazo pero el efecto se invierte a más largo término y contribuir al mantenimiento de los miedos y de la ansiedad

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Fuente: E. Massagué (2007). Clínica de la Ansiedad, Psicólogos especialistas en el tratamiento de la ansiedad. Madrid y Bacelona.

Referencias para saber más

-Bados, A. (1995a). Agorafobia: Naturaleza, etiología y evaluación. Barcelona: Paidós.

-Bados, A. (2000). Agorafobia y ataques de pánico. Madrid: Pirámide.

-Botella, C. y Ballester, R. (1997). Trastorno de pánico: Evaluación y tratamiento. Barcelona: Martínez Roca.

-Echeburúa, E. y de Corral, P. (1992). La agorafobia. Nuevas perspectivas de evaluación y tratamiento. Valencia: Promolibro.

-Marks,I.M.(1991a).Miedos, fobias y rituales: (1) Los mecanismos de la ansiedad.B arcelona: Martínez Roca

-Roca, E; Roca, B.(1999). Cómo tratar con éxito el pánico (con o sin agorafobia). Valencia. ACDE.

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Tractament de l’Ansietat

Plantas medicinales en el tratamiento de la ansiedad (Text en castellà)

Introducción

Evidencias de la eficacia del uso de hierbas medicinales en el tratamiento de la ansiedad.

Las hierbas medicinales son hoy en día muy populares y se ha generalizado su uso para paliar síntomas fisiológicos. Muchos trastornos psicológicos tienen asociadas manifestaciones fisiológicas que encajan en las normalmente tratadas con hierbas medicinales. Quizá el ejemplo más claro es el uso común de Valeriana en el tratamiento del insomnio. El insomnio de primera hora (problemas para conciliar el sueño) está muy relacionado con la ansiedad. De hecho, muchos fármacos tienen esta doble indicación; insomnio y ansiedad, por ejemplo las benzodiacepinas.

Si bien existen fármacos con demostrada eficacia para el tratamiento de la ansiedad, su principal inconveniente son los efectos secundarios que, aunque no son graves, pueden ser incómodos e incluso motivo de abandono del tratamiento.

Al tratamiento con hierbas medicinales se le supone menos efectos secundarios y una eficacia, al menos, moderada. Pero para poder afirmar esto han de hacerse estudios controlados en los que se comparen los efectos del tratamiento con estas sustancias.

¿Qué es un estudio controlado?

Para determinar la eficacia de una sustancia (por ejemplo de un fármaco) primero se determina su indicación (es decir, para que se va a utilizar). Si se pretende usar una sustancia para tratar la ansiedad, se debe demostrar que el uso de esta sustancia provoca cambios que se reflejan en la disminución de esta ansiedad.

En el lenguaje científico la sustancia se la denomina variable independiente y las consecuencias de esta se las llama variables dependientes (“dependen de la primera”).

El objetivo principal de un estudio de este tipo es determinar relaciones entre las variables independientes y dependientes (entre una sustancia y sus efectos) y para que estos resultados no estén “contaminados” se han de evitar otras influencias. A estas influencias se las denomina variables extrañas.

Los grupos

Pero para determinar la eficacia de una sustancia no vale con medir los resultados en un test. (Variable independiente: sustancia; variable dependiente: resultados test.). Para saber que es eficaz ha de compararse con los resultados obtenidos por un periodo igual de no-tratamiento, tratamiento placebo u otra sustancia que ya haya demostrado su eficacia. Para esto se crean grupos a los que se da un “tratamiento” diferente. Uno de estos grupos tiene que estar recibiendo el tratamiento que quiere estudiarse.

¿Qué es un placebo? Un placebo es un tratamiento inocuo, la diferencia con el no-tratamiento es que en el placebo el sujeto “cree” que está recibiendo tratamiento pero no es así.

De manera resumida podríamos decir que un tratamiento es eficaz si demuestra mejores resultados que un tratamiento placebo, mejor que un no-tratamiento o al menos, resultados similares al tratamiento con otra sustancia de eficacia probada.

¿Qué es un meta-análisis?

Es el estudio de varios estudios. Hoy en día se publican muchas investigaciones científicas. Los meta-análisis son como “resúmenes” de varias investigaciones de manera que pueden dar una visión general sobre el conocimiento o sobre los resultados que se están obteniendo sobre un determinado tema.

Los meta-análisis cuentan con la ventaja de establecer criterios de inclusión o exclusión. Esto significa que no todos los estudios sobre un tema están en un meta-análisis sino solo los que cumplen sus criterios. Esto se hace para evitar que estudios sin el control adecuado alteren los resultados.

Valeriana

Existen pocos datos acerca de la eficacia de la Valeriana para el tratamiento de la ansiedad. Menos aún que cumplan criterios científicos. En las revisiones más recientes (Miyasaka y cols, 2008), sin embargo, se apunta un estudio interesante y metodológicamente correcto que compara los efectos de la valeriana con placebo y administración de Diacepam. El estudio utilizó sujetos diagnosticados de ansiedad generalizada y se midieron los resultados con tests normalizados (HAM y STAI).
Lamentablemente se trata de un estudio piloto y la muestra (número de personas que participaron) es muy pequeña por lo que es difícil que puedan generalizarse los resultados.

Valeriana vs. Placebo

No se han encontrado diferencias significativas. Esto significa que tras las oportunas técnicas estadísticas se determina que las diferencias entre los resultados no pueden explicarse por el efecto de la sustancia.

Esto no quiere decir necesariamente que la Valeriana sea igual de efectiva que u

placebo (que recordemos, es un tratamiento inocuo, sin efecto). La interpretación más plausible es que el número de participantes no permite dar datos suficientes para obtener resultados.

Valeriana vs. Diacepam

Tampoco se encontraron diferencias significativas. ¿Significa esto que valeriana y diacepam son igual de eficaces? No necesariamente. Recordemos que el Diacepam es un ansiolítico con demostrada eficacia. La valeriana no puede ser igual de eficaz que el placebo e igual de eficaz que el diacepam a la vez. La conclusión es que no puede determinarse la eficacia de la valeriana a partir de este estudio

Valeriana: conclusión

Hay un interés científico por determinar la eficacia de esta hierba en cuanto a su uso para el tratamiento de la ansiedad. Lamentablemente, tendremos que esperar a que se hagan más estudios, con más sujetos y que comparen la valeriana con el no-tratamiento y otros tratamientos eficaces.

Pasionaria

En recientes revisiones (Miyasaka y cols, 2008b) se han analizado dos estudios que suman 198 pacientes. En ambos se comparó la pasionaria con un grupo de fármacos (benzodiacepinas) que son utilizados con frecuencia para el tratamiento de la ansiedad. En estos estudios se analizaron también los efectos secundarios.

Pasionaria vs. Benzodiacepina

No se hallaron diferencias significativas. Tanto el grupo pasionaria como el grupo benzodiacepinas mostraron un índice similar de mejora. Tampoco hubieron diferencias en efectos secundarios.

Pasionaria: conclusión

Que no hayan diferencias entre la pasionaria y las benzodiacepinas puede significar que son igual de eficaces o bien, como ocurría con la valeriana, que el tamaño de la muestra (número de participantes) sea insuficiente dando problemas para su análisis estadístico.

Los pocos participantes, los pocos estudios, y el hecho de no haber comparado los efectos de la pasionaria con el no-tratamiento o el tratamiento placebo hace que no pueda concluirse que sea eficaz. Los autores recomiendan que se siga investigando sobre esta hierba con más participantes.

Extracto de Kava

En revisiones actuales (Pittler, 2008) se analizan los resultados de 11 estudios que suman un total de 665 participantes. La comparación se hizo con un grupo placebo y se utilizaron medidas estandarizadas para la ansiedad (cuestionarios comúnmente utilizados en la clínica)

Kava vs. Placebo

El extracto de Kava resultó ser más eficaz que el tratamiento placebo. Se concluye que el extracto de Kava parece ser una opción efectiva para el tratamiento de los síntomas de la ansiedad. Los efectos secundarios observados fueron pocos, leves y transitorios. No obstante, hay dudas sobre su seguridad, sobre todo a largo plazo, motivo por el que en algunos países aún no se comercializa, a la espera de resultados más concluyentes.

Ginko Biloba

Se ha encontrado un estudio que compara los efectos de esta hierba frente al placebo en pacientes con TAG (Trastorno de ansiedad generalizada). Los resultados se midieron mediante la escala Hamilton.

Ginko Biloba vs. Placebo

El extracto de Ginko Biloba fue más eficaz que el placebo en el tratamiento de los síntomas de ansiedad en pacientes de TAG. Además resultó que los efectos secundarios fueron leves (sobre todo de tipo alérgico) y no parece haber riesgo de dependencia.

Ginko Biloba: Conclusión

El extracto de Ginko Biloba puede ser una opción de tratamiento para la ansiedad en un futuro. Al tratarse solo de un estudio no puede concluirse aunque sea una opción de tratamiento hasta que estos datos no se confirmen con más estudios. Además sería necesario que se compare con otros tratamientos, actualmente bien establecidos para la ansiedad.

Calderona amarilla

Se ha encontrado un estudio que compara esta hierba mexicana con un ansiolítico benzodiacepínico: el loracepam. Ambos grupos estaban compuestos por pacientes diagnosticados de TAG y se les administró el tratamiento durante 4 semanas.

Calderna amarilla vs. Loracepam

Los autores encontraron una efectividad similar entre la calderna amarilla y el loracepam. Concluyen que son igual de seguros y que la calderna amarilla presenta mejor tolerabilidad.

Calderna amarilla: Conclusión

El estudio concluye que la Calderna amarilla es tan efectiva y segura como el Loracepam y mejor tolerada.

Al tratarse solo de un estudio los resultados han de ser tomados con cautela. Se debe seguir estudiando la efectividad y seguridad de esta hierba en grupos grandes y durante más tiempo. Además sería necesario comparar este tratamiento con otros bien establecidos, tratamiento placebo y no-tratamiento.

Preparado de espino blanco, amapola de Califonia y magnesio

Se ha encontrado un estudio en el que se compara la efectividad de este preparado con el placebo en pacientes con TAG.

Preparado de espino blanco, amapola de california y magnesio vs. Placebo

Se encontró que el preparado de espino blanco, amapola de california y magnesio fue más efectivo que el placebo mejorando síntomas de ansiedad ligera o moderada. Además, se encontró que esta diferencia aumentaba con el tiempo de tratamiento. Los efectos secundarios registrados fueron de carácter leve o moderado, tratándose principalmente, de efectos digestivos o psicológicos.

Preparado de espino blanco, amapola de california y magnesio vs. Placebo: Conclusión

Los autores concluyen que puede tratarse de una opción para el tratamiento de ansiedad leve o moderada. De todas formas, se trata aun de evidencia escasa para poder justificar su uso.

Conclusiones en la investigación de las hierbas medicinales en el tratamiento de la ansiedad

Si bien el uso de hierbas medicinales es generalizado, es ahora que la ciencia se interesa por demostrar su eficacia y seguridad con estudios similares a los que se realiza con medicamentos. Sobre el uso de estas sustancias en el tratamiento de la ansiedad hemos encontrado meta-análisis de estudios sobre tres hierbas: Valeriana. Pasionaria y Kava (extracto de Kava). Además, la bibliografía actual cuenta con algunos estudios metodológicamente correctos sobre otras hierbas medicinales, tales como el Ginko Biloba, la calderona amarilla o preparados como el de espino blanco, amapola de california y magnesio.

En estos estudios se comparan los efectos de estas hierbas con el de un placebo (un tratamiento inocuo) o con fármacos para la ansiedad (solo se han comparado con benzodiacepinas).

Los resultados de estos estudios son:

-No se ha podido comprobar la eficacia de la valeriana o la pasionaria para el tratamiento de la ansiedad. Los estudios de estas dos sustancias tienen algunos problemas como el número reducido de participantes

-Se han estudiado otras hierbas como: Ginko Biloba, calderona amarilla, y el preparado de espino blanco, amapola de california y magnesio. Estas hierbas pueden ser efectivas y son relativamente seguras pero aún se han de replicar estos estudios y potenciar su metodología para poder establecer conclusiones. Se necesitan estudios con un mayor número de sujetos para poder determinar la eficacia de estas sustancias.

-Se puede considerar que el extracto de Kava es eficaz para el tratamiento de los síntomas de la ansiedad a corto plazo. Debería estudiarse su eficacia a largo plazo y su seguridad a largo plazo ya que algunos estudios apuntan riesgo de toxicidad hepática.

Recuerde

Las llamadas plantas medicinales no son inocuas, ni necesariamente seguras; pueden tener efectos secundarios, contraindicaciones, interactuar negativamente entre sí, con otras substancias o con determinados problemas de salud. Su consumo debe hacerse bajo conocimiento y orientación de los especialistas sanitarios.

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FuenteFabio Falcón (2009). Clínica de la Ansiedad. Tratamiento de las ansiedad en Madrid y Barcelona. Psicólogos y psiquiatras.

Referencias

– Miyasaka LS, Atallah AN, Soares BGO. 2008. Valeriana para los trastornos de ansiedad (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, Número 2. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 2. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).

– Miyasaka LS, Atallah AN, Soares BGO. 2008. Pasionaria para el trastorno de ansiedad (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca
Cochrane Plus, 2008b Número 2. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de
The Cochrane Library, 2008 Issue 2. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).

– Pittler MH, Ernst E. 2008. Extracto de Kava para el tratamiento de la ansiedad (Revisión Cochrane traducida). En: La Biblioteca Cochrane Plus, Número 4. Oxford: Update Software Ltd. Disponible en: http://www.update-software.com. (Traducida de The Cochrane Library, 2008 Issue 3. Chichester, UK: John Wiley & Sons, Ltd.).

– Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Trastornos de Ansiedad en Atención Primaria. 2008.
Madrid: Plan Nacional para el SNS del MSC. Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Agencia Laín Entralgo. Comunidad de Madrid. Guías de Práctica Clínica en el SNS: UETS Nº 2006/10.

 

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Ansietat i altres

Ansietat i estrés (text en castellà)

El término estrés  deriva del la latín  stringere, que significa provocar tensión. En física se refiere a la fuerza que se aplica a un objeto, que puede romperlo  o deformarlo . En humanidades se  utilizó como sinónimo de adversidad, aflicción. El termino estrés fue incorporado a la biología por W. Cannon en 1911 y a la psicología científica por el fisiólogo  Hans Selye en 1956,  que lo definió  como una respuesta global, total y automática del ser humano ante las exigencias externas e internas que no se pueden armónicamente controlar, las cuales amenazan su equilibrio homeostático, originando en el individuo lo que llamó un Síndrome General de Adaptación. Se habla de un estrés positivo, llamado eustress, y un estrés negativo llamado distress.

El estrés es habitual en nuestras vidas. Lo que distingue y caracteriza la vida y al ser vivo es la facultad de adaptación al cambio.  Cualquier cambio al que debamos adaptarnos representa estrés, ya se trate de acontecimientos  negativos -despido laboral, enfermedad, ruptura amorosa,  muerte de un ser querido-,  o  positivos y deseables -casarse e iniciar la convivencia, nuevas responsabilidades en el trabajo ligadas a un ascenso- .

Nuestras experiencias estresoras provienen de tres fuentes básicas: nuestro entorno -ruidos, carga de trabajo excesiva, conflictos interpersonales, falta de medios-, nuestro cuerpo -insomnio, cambios hormonales, enfermedades- y nuestros pensamientos -preocupaciones, anticipaciones negativas-. La intensidad y naturaleza de esas experiencias estresoras depende de factores individuales -reactividad personal, vulnerabilidad, características de personalidad- y contextuales -apoyos sociales y materiales, cuestiones organizacionales-.

Cuando la respuesta  frente a las demandas del medio interno o externo, son adecuadas, y  asumibles  fisiológicamente para el organismo,  se habla de buen estrés, necesario para el funcionamiento del organismo y su adaptación al medio. Si las demandas del medio son excesivas, intensas y/o prolongadas,  y superan la capacidad de resistencia y de adaptación del organismo, hablamos de mal estrés, que, si es  prolongado, genera disfunciones en nuestros órganos, favorece la aparición de las llamadas enfermedades de adaptación o psicosomáticas, y puede precipitar la aparición de otras.

Cuando el estrés se convierte en problema

El estrés es pues un mecanismo normal, adaptativo. No obstante, cuando estamos sometidos a condiciones estresantes de elevada intensidad y duración, es muy probable que se convierta en disfuncional, interfiriendo en nuestro desempeño, y transformándose, además, en un problema de salud: alteraciones psicofisiológicas -sueño, alimentación, sexualidad-; emocionales -ansiedad, depresión-; neurovegetativas -taquicardia, dolencias musculares, molestias digestivas-; del rendimiento intelectual -concentración, memoria-; debilitamiento del sistema inmunológico -mayor riesgo de infecciones-, etc.

Las razones que se aducen para explicar cómo el estrés propicia alteraciones psicosomáticas son diversas:

  • Activación o sobrecarga excesivamente intensa y/o excesivamente repetida de los órganos.
  • Larga duración de periodo de resistencia del organismo, que produciría un deterioro de la energía y los recursos fisiológicos del mismo, llevando al agotamiento de los órganos.
  • Falta de expresión somatomotora: en las sociedades modernas, los estresores -fuentes de estrés- no suelen requerir  respuestas físicas, sino más bien cognitivas -pensamiento, toma de decisiones-. De este modo los recursos fisiológicos movilizados ante ellos, particularmente los relacionados con el sistema motor, aunque activados, no se desencadenan.
  • Regulación o comunicación fallida o inadecuada entre los centros nerviosos superiores y los periféricos relacionados con los órganos.

Fuentes más comunes de estrés

Holmes y Rahe (1967) construyeron una de las primeras escalas, basándose en datos biográficos procedentes de cientos de personas, donde se cuantifica el grado de alteración y estrés asociado acontecimientos. Una acumulación de 200 o más unidades en un solo año incrementaría la incidencia de trastornos psicosomáticos.

Muerte del cónyuge100
Divorcio73
Separación65
Privación de la libertad63
Muerte de un familiar próximo63
Enfermedad o incapacidad, graves53
Matrimonio50
Perder el empleo47
Reconciliación de la pareja45
Jubilación45
Enfermedad de un pariente cercano44
Embarazo40
Problemas sexuales39
Llegada de un nuevo miembro a la familia39
Cambios importantes en el trabajo39
Cambios importantes a nivel económico38
Muerte de un amigo íntimo37
Cambiar de empleo36
Discusiones con la pareja (cambio significativo)35
Pedir una hipoteca de alto valor31
Hacer efectivo un préstamo30
Cambio de responsabilidades en el trabajo29
Un hijo/a abandona el hogar (matrimonio, universidad)29
Problemas con la ley29
Logros personales excepcionales28
La pareja comienza o deja de trabajar          26
Se inicia o se termina el ciclo de escolarización26
Cambios importantes en las condiciones de vida      25
Cambio en los hábitos personales24
Problemas con el jefe23
Cambio en el horario o condiciones de trabajo        20
Cambio de residencia20
Cambio a una escuela nueva20
Cambio en la forma o frecuencia de las diversiones19
Cambio en la frecuencia de las actividades religiosas19
Cambio en las actividades sociales18
Pedir una hipoteca o préstamo menor17
Cambios en los hábitos del sueño16
Cambios en el número de reuniones familiares15
Cambio en los hábitos alimentarios15
Vacaciones15
Navidades12
Infracciones menores de la ley11

Cómo funciona el estrés

El estrés es, pues,  la acomodación de una persona a situaciones nuevas y la respuesta inespecífica y estereotipada ante los estímulos que trastornan su equilibrio.

Selye explica que son tres las fases por las que pasa el organismo cuando se enfrenta a una situación de estrés:

  1. Fase de reacción de alarma. Se liberan adrenalina y noradrenalina que  propician una reacción rápida e intensa del organismo: aumentan los latidos del corazón y el ritmo respiratorio, se elevan el nivel de azúcar en la sangre, se incrementan la transpiración, dilatan las pupilas, se altera el tono muscular y se hace más lenta la digestión. Se incrementa también la liberación de catecolaminas y cortisol. A esto sigue una sub-fase  en la que se movilizan sistemas defensivos. En esta sub-fase se produce una respuesta de activación nerviosa que se expresa y desarrolla fisiológicamente de  modo afín a la ansiedad.
  2. Fase  de resistencia, en el transcurso de la cual el organismo hace intervenir todos sus mecanismos adaptación y repara daños o desequilibrios causados por la reacción de alarma. En esta fase la respuesta es más lenta y sostenida. Se intensifica la liberación de cortisol. Si la situación estresante persiste, el cuerpo permanece alerta y no puede resaurarse, se pasa a la siguiente fase.
  3. Fase de agotamiento, que acaba con las reservas adaptativas del organismo y altera su homeostasis pudiendo originar, en función también de la vulnerabilidad de cada persona, diferentes alteraciones y dolencias. Estos trastornos generalmente afectan el sistema nervioso autónomo, al sistema neuroendocrino y al sistema inmunológico. La hipertensión, pérdida de memoria, fatiga, algunas jaquecas, tensión, irritabilidad, alteraciones en el sistema inmune, algunas enfermedades de la piel, depresión, ansiedad, son ejemplos de alteraciones que pueden estar relacionadas con el estrés.

 Ansiedad y estrés

Muchas veces ansiedad y estrés se usan como sinónimos. En ambos casos  se produce una reacción caracterizada por alta activación fisiológica. El estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio. La ansiedad es una reacción emocional de alerta ante una amenaza. Digamos que dentro de los proceso de cambio que implica el estrés, la ansiedad es la reacción emocional más frecuente. La ansiedad elevada genera estrés. A su vez, el estrés una de las fuente más comunes de ansiedad.

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Fuente: Clínica de la Ansiedad. Psicólogos  en Barcelona y Madrid.

Para saber más:

Vídeo ilustrativo: Estrés crónico: consecuencias sobre la salud

Otros vídeos relacionados:

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Fòbia Social

La sudoració i el rubor excessius

Tant la sudoració com el rubor són dues reaccions fisiològiques controlades per la branca simpàtica del nostre sistema nerviós autònom, és a dir, aquell que funciona sense necessitat que el dirigim. La sudoració serveix per refrigerar el cos en cas que aquest elevi la seva temperatura per sobre de la normal. En canvi, el rubor és un senyal facial que aquest escalfament s’està produint. Tant la sudoració com el rubor són completament normals i es desencadenen en situacions que activen el nostre sistema d’alerta o a causa d’augments de la temperatura ambiental. No obstant això, hi ha vegades en què aquestes manifestacions són més acusades o la reacció a elles és excessiva. Aquests casos poden representar un problema seriós per a aquells que els pateixen. D’això, ens n’ocuparem a continuació.

En primer lloc, ens centrarem en la sudoració excessiva primària (hiperhidrosi primària). És un problema fonamentalment físic, relacionat amb la hiperactivitat patològica de les fibres simpàtiques i amb un augment de la resposta de sudoració. És una forma de suar excessiva (per exemple, els nens que la pateixen mullen els fulls dels seus quaderns, als adults, els costa utilitzar xancletes perquè els rellisquen els peus, la conducció es fa difícil, les dones no poden usar maquillatge, etc.). Com que és un signe clarament visible i que, en la nostra societat, té determinades connotacions negatives, pot fer que la persona limiti les seves relacions socials i el tipus de feines que realitza. Si és prou intensa, pot arribar a provocar un trastorn d’ansietat conegut com fòbia social.

Per a la hiperhidrosi primària existeixen tractaments pal·liatius que només aconsegueixen resultats a curt termini. Aquests són:

  • Els antitranspirants.
  • Els medicaments anticolinèrgics, psicotròpics o blocadors β: Disminueixen la sudoració, però la seva ingesta durant un temps llarg està contraindicada.
  • Les pomades antibacterianes tòpiques.
  • La iontoforesi: Aplicació de corrent galvànica a la regió de la pell suada. Pot provocar lesions dèrmiques, vesícules, eritemes i alteració de la sensibilitat.
  • El tractament psicològic: Pot ajudar temporalment o disminuir el patiment psicològic en els casos en què s’hagi desenvolupat una fòbia social o algun dels seus símptomes, però no elimina el problema principal.
  • Injeccions de toxina botulínica: El tractament ha de repetir-se contínuament, de manera que provoca problemes com cansament, irritació al·lèrgica i hematomes.

El tractament definitiu per a la hiperhidrosi primària és una operació quirúrgica anomenada simpatectomia toràcica endoscòpica (STE). Consisteix a col·locar un clip al nervi simpàtic o a tallar-lo. D’aquesta manera, desapareix la sudoració i es guareixen totalment totes les hiperhidrosis primàries, excepte la hiperhidrosi plantar, en la qual només s’aconsegueix una millora. No obstant això, aquesta operació pot tenir una sèrie d’efectes secundaris (que no es produeixen sempre) que és important assenyalar:

  • Sudoració compensatòria: Grans quantitats de suor a l’esquena, a l’abdomen, als peus o a qualsevol altra zona corporal, acompanyades de la sensació d’estar bullint. Apareix en un 50% dels casos.
  • Perill en fer esport o exercici excessiu: Com que no es pot refrigerar suant, el cos corre el risc de sobreescalfar-se i que es produeixin un col·lapse cardíac o desmais.
  • Sudoració gustativa.
  • Hipotèrmies: Ocorren quan hi ha contrasts de temperatura.
  • Punxades doloroses al cor, al coll i als costats.
  • Cansament després de realitzar activitats: Després de l’operació, alguns pacients noten un augment en la necessitat d’hores de son, ja que aquest és necessari per disminuir la temperatura corporal (funció que abans duia a terme ajudat per la sudoració).
  • Primesa: Per sota de la constitució normal.
  • Neuràlgia intercostal: Manca de força a la zona pectoral i debilitat generalitzada.
  • Hiperestèsia: Entumiment i sensació exagerada de dolor al tacte, així com manca de força.
  • Dolor als omòplats.
  • Rigidesa a les espatlles, al coll i a les lumbars.
  • Pneumotòrax (flux d’aire als pulmons): A causa d’un dany a la superfície del pulmó durant l’operació.
  • Hemorràgia interna.
  • Caiguda de la parpella (síndrome de Horner): Com a conseqüència d’un error del cirurgià que causa dany als nervis del gangli T1. Produeix caiguda de la parpella, constricció de la pupil·la i engrandiment del globus ocular.
  • Problemes a la pell: Com que no se sua, apareix descamació i sequedat a la pell, i fins i tot pot haver-hi dermatitis al cuir cabellut o a les celles.

El rubor excessiu primari acostuma a concentrar-se al rostre i és causat per una inapropiada vasoconstricció dels vasos sanguinis facials. De la mateixa manera que la hiperhidrosi primària, produeix limitacions en les relacions socials i en l’elecció de les feines, i pot derivar en fòbia social. El principal tractament pal·liatiu són els fàrmacs psicotròpics (per exemple, els blocadors β), que només aconsegueixen efectes parcials i puntuals. També existeix el mateix tractament quirúrgic que per a la hiperhidrosi primària, ja que en tots dos casos està implicat el mateix sistema. Els possibles efectes secundaris, per tant, són també els mateixos.

El segon cas en què apareixen aquests dos símptomes és en la fòbia social. En aquest trastorn s’experimenta un augment de l’ansietat en situacions socials amb persones estranyes o en les quals és possible ser avaluat. Es té por d’actuar d’una manera humiliant o comprometedora. Quan es desencadena el sistema d’alerta (l’ansietat), es produeixen una sèrie de símptomes físics com la tremolor, les palpitacions, la sudoració excessiva i el rubor facial (enrojolament).

En aquest trastorn, com es pot apreciar, aquests dos símptomes son només una part del problema. Tot i que és cert que determinat nombre de pacients amb fòbia social tenen com a símptomes principals el rubor i la sudoració, aquests no arriben als extrems del trastorn mèdic. Malgrat que a aquests pacients els pugui semblar el més preocupant, el problema de debò és la seva preocupació. Perquè en la fòbia social amb predomini d’aquests símptomes, els factors que tenen més importància són l’atenció excessiva a les sensacions internes (com passa en la hipocondria o en el pànic), les atribucions que es fan respecte d’elles i l’intent, inútil, de controlar-les.

Com que són signes clarament visibles pels altres, la persona s’observa a si mateixa com si fos un observador extern. Però, evidentment, té més informació sobre les seves reaccions que qualsevol altre espectador aliè. D’aquesta manera, no és estrany que aquestes persones apreciïn més sudoració i més rubor, i de més intensitat, que els observadors externs.

A més, el fet de centrar-se en les seves reaccions fa que estiguin menys atents a les situacions socials en les quals interactuen. Això empitjora, d’una manera clara, el seu rendiment i tendeix a mantenir les atribucions que aquestes persones fan sobre la seva incapacitat i la seva debilitat. Aquestes atribucions o interpretacions consisteixen a veure aquells símptomes i la mala actuació davant de la gent (per exemple, no assabentar-se del tema de conversa, parlar molt baixet, encallar-se en el moment de parlar, etc.) como un senyal clar i inequívoc de falta da vàlua personal i de debilitat, i com una comprovació del seu sentiment d’inferioritat. Darrere d’aquestes atribucions, acostuma a haver-hi una autoestima ressentida, una gran susceptibilitat al rebuig i una dificultat per autoafirmar-se.

Un altre aspecte típic de la fòbia social és un tipus d’afrontament dels problemes anomenat inhibició conductual. Consisteix a no realitzar cap conducta (passivitat) malgrat que s’estigui patint una gran ansietat que es reflecteixi ens els diversos símptomes físics. Aquest tipus de comportament té un component genètic clar, però també implica aspectes apresos al llarg de la vida de la persona. Contràriament, l’expressió espontània de les emocions es relaciona amb una proporció més petita de símptomes fisiològics. Aquest comportament, més saludable, acostuma a formar part dels programes d’entrenament en habilitats socials i emocionals, que són força beneficiosos per a les persones que pateixen fòbia social.

Els tractaments per a la fòbia social, i més concretament per a la fòbia social en què la principal preocupació són el rubor i la sudoració, són farmacològics i psicològics.

Dels tractaments farmacològics, els més efectius i els que més s’utilitzen són els inhibidors selectius de la recaptació de serotonina. També s’utilitzen benzodiazepines de gran potència i els blocadors d’adrenoreceptors β, que són especialment útils per afrontar situacions socials específiques (no actuen sobre el sistema nerviós central, sinó sobre els símptomes perifèrics), tot i que la seva ingesta durant períodes llargs no és aconsellable. L’alcohol (utilitzat sovint per les persones amb fòbia social per afrontar les situacions) no millora el rendiment (al contrari, l’empitjora), sinó que elimina momentàniament aquests sentiments i aquestes atribucions, de manera que facilita certa desinhibició. El tractament farmacològic és, per si sol, insuficient, de manera que s’aconsella la seva utilització en combinació amb els tractaments psicològics.

Respecte als tractaments psicològics, aquells que han demostrat ser eficaços per a la fòbia social i, en especial, per a la fòbia social els temors principals de la qual són la sudoració excessiva i el rubor, són:

  • La teràpia racional emotiva: Treballa amb els pensaments i les atribucions mitjançant el diàleg socràtic i la realització d’experiments conductuals per rebatre les creences errònies. Els símptomes físics s’intensifiquen en gran mesura a causa de la manera com els interpretem; per tant, quan s’actua eficaçment sobre els pensaments, aquests símptomes acostumen a disminuir.
  • L’exposició a les situacions temudes, mentre es focalitza l’atenció en la situació i en els individus implicats, perquè hi hagi una millora de l’actuació, un augment de l’autoestima i una comprovació de les característiques reals d’aquestes situacions i de les persones implicades. És menys efectiva si en el moment d’exposar-se a aquestes situacions no apareixen els símptomes temuts, de manera que s’acostuma a utilitzar acompanyada de tècniques cognitives.
  • La intenció paradoxal: Serveix per trencar la relació angoixant que mantenen aquestes persones amb els símptomes fisiològics i les atribucions corresponents d’amenaça i d’angoixa.

En conclusió, la sudoració i el rubor són dues reaccions normals del nostre sistema d’alerta. No obstant això, de vegades els interpretem de manera amenaçant i es genera més angoixa, de forma que apareix la fòbia social. En altres ocasions, la sudoració i el rubor són objectivament excessius, de manera que ocasionen problemes pràctics i socials. Aleshores, es tracta d’un trastorn primari que, de manera secundària, pot derivar en una fòbia social. En el primer cas, els principals problemes són la interpretació d’uns símptomes normals (tot i que poden ser elevats, són dins els marges normals) i l’ansietat i les dificultats que produeix aquesta interpretació. En el segon cas, el focus principal és el símptoma físic. Tot i que aquí hem plantejat una distinció molt clara, en determinats casos la diferència no és tan evident. En aquestes situacions, és aconsellable dur a terme proves mèdiques i, després, consultar un psicòleg, per tenir diferents punts de vista. En qualsevol cas, si els símptomes són excessivament molestos per a la persona i no milloren amb els tractaments psicològics, haurà de ser l’usuari mateix qui decideixi si se sotmet a altres tipus de tractaments, amb els pros i els contres que enunciàvem més amunt.

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Font: Miguel Luna. Clínica de l’Ansietat, 2002.

Més Infomació

Asociación Española del Sudor Excesivo e Hiperhidrosis (AESEH) (2016). Pàgina web de l’associació, amb diverses informacions i experiències, links d’interès, fòrum i xat.

Cervera, S., Roca, M. i Bobes, J. (1998). Fobia Social. Barcelona: Masson.

Echeburúa, E. (1995). Evaluación y tratamiento de la fobia social. Barcelona: Martínez Roca.

Mersch, P. P., Hildebrand, M., Levy, E. H. i Wesswl, I. (1992). “Somatic symptoms in social phobia: A treatment based on rational emotive therapy and paradoxical interventions”. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 23, 199-211.

Scholing, A. i Emmelkamp, P. M. G. (1993). “Cognitive-behavioural treatment of fear of blushing, trembling or sweating”. Behavior Research and Therapy, 23, 155-170.

Wells, A. i Papageorgion, C. (1998). “Social Phobia: Effects of external attention on anxiety, negative beliefs and perspective taking”. Behavior Therapy, 29(3), 357-370.

 

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Fóbies específiques

Els programes de realitat virtual aplicats al tractament de la por

La realitat virtual permet de recrear o de reproduir escenaris del món real mitjançant programes i equips especialitzats. És un recurs tècnic i terapèutic de gran ajut en la superació de diverses pors: l’agorafòbia, la fòbia a volar, la claustrofòbia, etc. Permet a l’usuari dels serveis psicològics exposar-se a les situacions temudes i actuar-hi, en un ambient segur, on pot explorar lliurement, sentir, viure i reviure sentiments i pensaments, a la consulta i sense sentir-se observat pels altres.

L’usuari disposa de diferents escenaris i situacions, com recórrer un aeroport, viatjar amb avió, amb autobús o amb metro, passejar per uns grans magatzems i comprar-hi, passar per un túnel, pujar a un ascensor, etc. En cadascun d’aquests escenaris, l’usuari té l’oportunitat d’interaccionar amb l’ambient i podrà sentir-hi converses, demanar la parada, pujar o baixar del mitjà de transport, agafar un llibre, fer cua davant d’un mostrador i fins i tot enfrontar-se a situacions conflictives amb una caixera.

Mitjançant un procediment d’exposició progressiva, en què es graduen les situacions per anar avançant des de les execucions més fàcils fins a les més difícils, a poc a poc, a partir del coneixement i del domini que li proporcionin les interaccions en la realitat virtual, el pacient podrà enfrontar-se a la por en el món real.

La realitat virtual aconsegueix una elevada sensació de presència, és a dir, la sensació que s’està dins de cada escenari. Aquesta sensació apareix en funció de diferents factors. Un primer factor es refereix als indicis perceptius, que depenen, en part, d’un ambient més o menys ric i detallista, però també de l’esforç per viure i per interpretar l’experiència com si fos verídica. Un segon factor és la immersió. Per exemple, al cinema ens fiquem a la pel·lícula gràcies a una pantalla gran, als llums apagats, al so envoltant, etc. En la realitat virtual, la immersió s’acostuma a aconseguir mitjançant unes ulleres i un equip de projecció. L’últim factor fa referència a la interacció, que, com s’ha comentat anteriorment, converteix l’usuari en un participant actiu, amb l’opció d’interaccionar amb elements de l’escenari: agafar i deixar anar objectes, moure’s per situacions diverses, afegir gent, accionar aparells, obrir i tancar portes, etc.

Els estudis realitzats fins ara indiquen que la tècnica de la realitat virtual aconsegueix canvis clínicament i estadísticament significatius en diverses fòbies.

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Font: Estela Massagué. Clínica de l’Ansietat.

Vídeo il·lustratiu

RTVE. “Mala vida” (problemes de salut mental incapacitants). Comando Actualidad. Programa emès el 22-10-2014. A partir del minut 55:55, reportatge realitzat a la Clínica de l’Ansietat sobre tecnologies aplicades a la superació de diverses fòbies.

Vídeo il-lustratiu: Muestra Realidad Virtual aplicada al miedo a volar

Categories
Crisis de pànic i agorafòbia

L’agorafòbia: L’origen i el manteniment

L’adquisició de la por de les situacions agorafòbiques

Hi ha diversos factors que interactuen o que sumen les seves influències, tot i que és difícil d’establir què n’és una causa, què n’és una conseqüència o quan existeix una relació entre variables.

Entre  elsfactors que s’han estudiat són les experiències traumàtiques directes fora de casa, com atacs de pànic, desmais, asfíxiales; les característiques de la personalitat, l’atribució errònia de sensacions ,  o la vulnerabilitat genètica com a factor de rellevància.

Els esdeveniments estressants

La gran majoria de les persones amb agorafòbia informen d’haver passat per un període d’estrès o per esdeveniments vitals importants en l’època en què va començar l’agorafòbia: conflictes interpersonals amb el marit o amb algun altre familiar, un divorci o una separació, un naixement o un avortament, la malaltia o la defunció d’una persona significativa, una reacció al consum de drogues, malalties o operacions importants, estrès laboral o escolar, o problemes econòmics, entre d’altres.

L’estrès pot originar fòbies només en persones particularment vulnerables. Aquesta vulnerabilitat és probable que sigui el resultat de la interacció entre les variables biològiques, les ambientals i les psicològiques.

Les característiques personals i les experiències durant la infància

És possible trobar una sèrie de característiques en les persones que pateixen agorafòbia que poden contribuir al desenvolupament d’aquest trastorn. Algunes d’elles són la susceptibilitat a l’ansietat, l’assertivitat i la confiança en ells mateixos escasses, l’ansietat i el retraïment social elevats, la por de l’avaluació negativa, l’alta recerca d’aprovació, estratègies ineficaces per afrontar l’estrès, la tendència a l’evitació dels problemes interpersonals, l’ansietat tret elevada, el neuroticisme elevat, l’elevada sensibilitat al dany, l’elevada introversió o la inhibició conductual davant de coses desconegudes.

És possible que el fet de viure algunes experiències durant la infància estigui relacionat amb l’agorafòbia: una mare o un pare sobreprotectors o mancats d’afecte poden interferir en el desenvolupament de la independència i del sentiment de competència del nen. Pot ser que l’ansietat per separació en la infància estigui relacionada amb el desenvolupament d’un trastorn de pànic en la vida adulta i que l’abús sexual i el maltractament físic a edats primerenques de la vida siguin factors de risc per desenvolupar diversos trastorns psicopatològics.

L’activació fisiològica i les sensacions corporals

A més dels factors comentats anteriorment (les situacions temudes, els esdeveniments estressants i l’ansietat elevada), hi ha altres factors que poden produir o facilitar l’aparició de sensacions corporals, com ara:

  1. Els problemes mèdics endocrins, cardiovasculars, respiratoris o neurològics.
  2. Els factors biològics com els canvis hormonals o la predisposició per tenir sensacions corporals.
  3. Les imatges i els pensaments negatius amb relació a patir un atac de pànic, a la mort o a sofrir un desmai.
  4. Altres factors que poden facilitar o provocar l’activació fisiològica i les reaccions corporals com l’ús excessiu de cafeïna, de nicotina, d’alcohol o d’altres drogues o fàrmacs, l’excitació, la ira, la fatiga, la falta de son, l’exercici, els canvis posturals ràpids o la calor.
  5. La hiperventilació.

La hipervigilància o atenció centrada en els elements amenaçants de les situacions temudes i en determinades sensacions corporals associades a l’ansietat, pot facilitar l’ocurrència d’episodis d’ansietat o de pànic, ja que es perceben les sensacions subjectivament de manera magnificada i augmenta l’activació fisiològica.

La interpretació de les sensacions com a senyals de perill, d’ansietat o de pànic

Els subjectes poden pensar que les sensacions corporals presagien o tindran conseqüències perilloses o catastròfiques (un atac de cor, un desmai, la mort, una incapacitat, una pèrdua de control) o que són senyals que avisen que aquestes conseqüències ja estan passant.

La percepció té un paper molt important en aquest tipus de trastorns. La percepció dels canvis fisiològics, s’ajusti o no a la realitat, acostuma a caracteritzar-se per ser més precisa en els subjectes amb atacs de pànic i agorafòbia. Aquests subjectes són capaços de detectar canvis fisiològics molt subtils, tot i que normalment no en són conscients.

La sensació de perill provocada per l’activació fisiològica produeix un increment addicional d’aquesta activació mitjançant la hiperventilació o altres mecanismes, de manera que es tanca un cercle viciós que pot provocar un episodi d’ansietat o un atac de pànic.

Pot arribar a establir-se una associació directa entre determinades sensacions corporals i l’ansietat o el pànic (condicionament interoceptiu).

La fugida i l’evitació de les situacions temudes

L’anticipació o l’ocurrència d’un atac d’ansietat o de pànic, els pensaments catastròfics i el desig d’evitar la vergonya social, fan més probable que el subjecte fugi de la situació. Hi ha dues maneres de fugir-ne: marxar de la situació temuda o romandre en ella fent la fugida desviant l’atenció cap a altres estímuls.

Els agorafòbics utilitzen una gran varietat d’estratègies, a banda de la fugida i la distracció, per afrontar els atacs de pànic: medicar-se, beure alcohol, aguantar, relaxació, pensar que l’atac passarà aviat, estirar-se, respiració, imatges agradables, fumar, etc.

La conducta de fugida es veu reforçada per la reducció de l’ansietat, per la sensació de seguretat i fins i tot per l’atenció i pel suport dels altres.

L’ansietat anticipatòria apareix davant la possibilitat d’entrar en una situació temuda o de patir alguna conseqüència temuda, cosa que facilita la hipervigilància de determinades sensacions corporals, fet que, a la vegada, pot afavorir detectar certes sensacions, incrementar l’activació fisiològica i produir por o ansietat.

Hi ha persones que desenvolupen un trastorn de pànic però sense agorafòbia; és a dir, no presenten l’evitació agorafòbica i mantenen una actitud d’afrontament davant les dificultats. Aquestes persones tenen una sensació de control personal i una tolerància a l’ansietat més grans, i obtenen menys beneficis de la conducta d’evitació (suport social, reducció de l’ansietat, etc.).

La conducta d’evitació acostuma a tenir conseqüències negatives, com ara la reducció dels contactes socials, la depressió, la baixa autoestima, la interferència amb les activitats d’oci, la disfunció sexual o problemes laborals, maritals i familiars.

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Font: E. Massagué. Clínica de l’Ansietat. Madrid i Barcelona. Especialistes en el tractament de l’ansietat.

Més informació

-Bados, A. (1995a). Agorafobia: Naturaleza, etiología y evaluación. Barcelona: Paidós

-Bados, A. (2000). Agorafobia y ataques de pánico. Madrid: Pirámide.

-Botella, C. y Ballester, R. (1997). Trastorno de pánico: Evaluación y tratamiento. Barcelona: Martínez Roca

-Echeburúa, E. y de Corral, P. (1992). La agorafobia. Nuevas perspectivas de evaluación y tratamiento. Valencia: Promolibro.

-Marks,I.M.(1991a).Miedos, fobias y rituales: (1) Los mecanismos de la ansiedad.B arcelona: Martínez Roca

-Roca, E; Roca, B.(1999). Cómo tratar con éxito el pánico (con o sin agorafobia). Valencia. ACDE

Vídeo il-lustratiu: Agorafobia y fobia social

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