Ansiedad: algo no está bien dentro de mí.

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    Emmanuel
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    [:es]

    Los inicios
    Hace tres meses, mientras terminaba un diplomado en otro país, la madrugada del lunes de la semana penúltima de las ponencias, me desperté alrededor de las 3 de la madrugada con una leve taquicardia. Pensé que la altitud de la ciudad en la que estaba, ligada a desórdenes horarios (por el estudio) me habían provocado aquella situación. Después de un rato se calmó. Esta situación volvió a repetirse el miércoles de esa misma semana en la madrugada. Recordé que se había pasado. Y efectivamente, pasó. Ese mismo día, al momento en que el ponente saludaba, me entró un miedo espantoso. Comenzó una taquicardia. Quería salir corriendo. Pero estaba rodeado de mucha gente. Me sentí agobiado. Haría el ridículo si quería salir gritando. Inmediatamente deseé que alguien me lleva al hospital. Espera ¿ al hospital? ¿por qué? Las veces anteriores lo había superado sin ir al hospital ¿por qué ahora? No, mejor no. He visto tantas veces esta escena en las películas que prefiero no repetir ese momento el que alguien piden atención médica y todos en la sala se sorprenden porque alguien ha caído. Me levantaré con calma e iré al baño para tranquilizarme ¿Y si caigo al levantarme? Sería peor que pedir ayuda ¿Y si, cuando haya pedido ayuda, se me pasa esto? Habré hecho el ridículo ¿ridículo? ¿por pedir ayuda? A cualquiera le puede pasar esta situación ¿a cualquiera? ¿cuántas veces has visto que le pasa a un persona que está en una ponencia? Esta situación no duró mucho tiempo. Me tranquilicé. Pero eso sólo era el paso previo al primer ataque de pánico.
    De regreso a mi país, el primer ataque de pánico ocurrió dos semanas después. Estaba viendo una película en mi habitación. Era de noche. Sin ninguna razón aparente, sentí como si un poco de agua caliente hubiese salido de mi nuca y irrigaba por todo el cuerpo. Lo que antes miraba con claridad adquirió un tonalidad opaca. Inmediatamente, me sentí frío y pálido ¿qué me pasa? Entonces comenzó una taquicardia. Sentí que el corazón se me salía. ¡Es un ataque al corazón! ¿de verdad? ¿cómo sabes que es un ataque al corazón? ¿lo has experimentado antes? Siento cada latido en mi garganta ¿cómo no va a serlo? Esto te pasa cuando haces deporte ¿te has muerto? No, pero eso es cuando hago deporte. Ahora no lo estoy haciendo. ¡Auxilio! Ya te ha pasado algo parecido antes. Claro, parecido, no tan intenso como ahora. Voy a llamar a mis padres ¿a tus padres? Están durmiendo. ¿y si te pasa? ¿Les vas a despertar para anda? A un amigo le llamaré. No están cerca ¿les harás venir en camino para qué? Iré sólo al hospital. Me estoy muriendo. No te apresures. Ha sido la vitamina que has comenzado a tomar. Entonces voy a vomitarla. Quiero vomitar. Quiero vomitar par que me pase. No, iré al médico para que me desintoxique ¿y si no alcanza el tiempo? ¿y si no logro llegar? ¿voy a desmayarme? Quiero desmayarme. No, espera, eso sería signo de que esto es peor. Intenta calmarte. El teléfono, dónde está! Busca qué hacer en una taquicardia… cuáles son los síntomas previos a un ataque al corazón… pueden las vitaminas interactuar con la comida… hay vitaminas contaminadas… la marca XXXXXXXX está aprobada por el ministerio de salud o no… qué hacer ante una intoxicación… Después de un rato estoy fatigado. Decido ir sólo al hospital. Comienzo a ponerme otra ropa, voy a lavarme los dientes ¿en serio? ¿qué persona que se está muriendo le da tiempo para cambiarse ropa, lavarse los dientes, peinarse…? ¿en serio? Comienzo a calmarme. Después de un rato discutiendo conmigo mismo termino cansado. Logré conciliar el sueño.
    Mi Camino
    Desde aquel entonces inicié un camino que me hizo pasar por tres médicos distintos, muchos medicamentos, muchos exámenes. Después con un psicólogo. Después de mucho leer, descubrí una frase luminosa: la ansiedad es la señal de que algo no está bien (a nivel físico, pero también “espiritual”). No comparto la visión de los masones franceses que decidieron que el cuerpo se cura sólo con medicación. Soy de la visión clásica (previa a la Revolución) que decía que la salud es una armonía psicosomática. Con la ansiedad inicié un proceso de introspección que me hizo encontrar en mi interior una serie de conflictos: guardaba rencor contra personas que trabajan conmigo, habían duelos que no había superado, relaciones sentimentales que habían terminado mal, estaba traicionando mis principios más básicos, mis amistades no estaban siendo cultivadas, me había hecho dependiente de personas… Tuve terapias psicológicas. Me ayudaron muchísimo. Pero me hacía falta algo, además de lograr la estabilidad somática: deporte, relaciones familiares y sociales significativas y fuertes, nutrición adecuada. Soy cristiano. Busqué el sacramento de la confesión. Intensifiqué mi oración personal. Desde hace unos días, veo luz al final de este proceso. Sentirme reconciliado conmigo mismo, con los demás (aunque las diferencias requieren mucho tiempo para ser vistas con madurez) y, en mi caso, con Dios, me ha fortalecido. Y eso se percibe en la recuperación física.
    Quiero animar a quienes han padecido durante más tiempo esta situación. He querido compartir lo que a mí me ayudó mucho. Espero que pronto puedan encontrar su camino de salida a esta situación.

    [:ca]Los inicios
    Hace tres meses, mientras terminaba un diplomado en otro país, la madrugada del lunes de la semana penúltima de las ponencias, me desperté alrededor de las 3 de la madrugada con una leve taquicardia. Pensé que la altitud de la ciudad en la que estaba, ligada a desórdenes horarios (por el estudio) me habían provocado aquella situación. Después de un rato se calmó. Esta situación volvió a repetirse el miércoles de esa misma semana en la madrugada. Recordé que se había pasado. Y efectivamente, pasó. Ese mismo día, al momento en que el ponente saludaba, me entró un miedo espantoso. Comenzó una taquicardia. Quería salir corriendo. Pero estaba rodeado de mucha gente. Me sentí agobiado. Haría el ridículo si quería salir gritando. Inmediatamente deseé que alguien me lleva al hospital. Espera ¿ al hospital? ¿por qué? Las veces anteriores lo había superado sin ir al hospital ¿por qué ahora? No, mejor no. He visto tantas veces esta escena en las películas que prefiero no repetir ese momento el que alguien piden atención médica y todos en la sala se sorprenden porque alguien ha caído. Me levantaré con calma e iré al baño para tranquilizarme ¿Y si caigo al levantarme? Sería peor que pedir ayuda ¿Y si, cuando haya pedido ayuda, se me pasa esto? Habré hecho el ridículo ¿ridículo? ¿por pedir ayuda? A cualquiera le puede pasar esta situación ¿a cualquiera? ¿cuántas veces has visto que le pasa a un persona que está en una ponencia? Esta situación no duró mucho tiempo. Me tranquilicé. Pero eso sólo era el paso previo al primer ataque de pánico.
    De regreso a mi país, el primer ataque de pánico ocurrió dos semanas después. Estaba viendo una película en mi habitación. Era de noche. Sin ninguna razón aparente, sentí como si un poco de agua caliente hubiese salido de mi nuca y irrigaba por todo el cuerpo. Lo que antes miraba con claridad adquirió un tonalidad opaca. Inmediatamente, me sentí frío y pálido ¿qué me pasa? Entonces comenzó una taquicardia. Sentí que el corazón se me salía. ¡Es un ataque al corazón! ¿de verdad? ¿cómo sabes que es un ataque al corazón? ¿lo has experimentado antes? Siento cada latido en mi garganta ¿cómo no va a serlo? Esto te pasa cuando haces deporte ¿te has muerto? No, pero eso es cuando hago deporte. Ahora no lo estoy haciendo. ¡Auxilio! Ya te ha pasado algo parecido antes. Claro, parecido, no tan intenso como ahora. Voy a llamar a mis padres ¿a tus padres? Están durmiendo. ¿y si te pasa? ¿Les vas a despertar para anda? A un amigo le llamaré. No están cerca ¿les harás venir en camino para qué? Iré sólo al hospital. Me estoy muriendo. No te apresures. Ha sido la vitamina que has comenzado a tomar. Entonces voy a vomitarla. Quiero vomitar. Quiero vomitar par que me pase. No, iré al médico para que me desintoxique ¿y si no alcanza el tiempo? ¿y si no logro llegar? ¿voy a desmayarme? Quiero desmayarme. No, espera, eso sería signo de que esto es peor. Intenta calmarte. El teléfono, dónde está! Busca qué hacer en una taquicardia… cuáles son los síntomas previos a un ataque al corazón… pueden las vitaminas interactuar con la comida… hay vitaminas contaminadas… la marca XXXXXXXX está aprobada por el ministerio de salud o no… qué hacer ante una intoxicación… Después de un rato estoy fatigado. Decido ir sólo al hospital. Comienzo a ponerme otra ropa, voy a lavarme los dientes ¿en serio? ¿qué persona que se está muriendo le da tiempo para cambiarse ropa, lavarse los dientes, peinarse…? ¿en serio? Comienzo a calmarme. Después de un rato discutiendo conmigo mismo termino cansado. Logré conciliar el sueño.
    Mi Camino
    Desde aquel entonces inicié un camino que me hizo pasar por tres médicos distintos, muchos medicamentos, muchos exámenes. Después con un psicólogo. Después de mucho leer, descubrí una frase luminosa: la ansiedad es la señal de que algo no está bien (a nivel físico, pero también “espiritual”). No comparto la visión de los masones franceses que decidieron que el cuerpo se cura sólo con medicación. Soy de la visión clásica (previa a la Revolución) que decía que la salud es una armonía psicosomática. Con la ansiedad inicié un proceso de introspección que me hizo encontrar en mi interior una serie de conflictos: guardaba rencor contra personas que trabajan conmigo, habían duelos que no había superado, relaciones sentimentales que habían terminado mal, estaba traicionando mis principios más básicos, mis amistades no estaban siendo cultivadas, me había hecho dependiente de personas… Tuve terapias psicológicas. Me ayudaron muchísimo. Pero me hacía falta algo, además de lograr la estabilidad somática: deporte, relaciones familiares y sociales significativas y fuertes, nutrición adecuada. Soy cristiano. Busqué el sacramento de la confesión. Intensifiqué mi oración personal. Desde hace unos días, veo luz al final de este proceso. Sentirme reconciliado conmigo mismo, con los demás (aunque las diferencias requieren mucho tiempo para ser vistas con madurez) y, en mi caso, con Dios, me ha fortalecido. Y eso se percibe en la recuperación física.
    Quiero animar a quienes han padecido durante más tiempo esta situación. He querido compartir lo que a mí me ayudó mucho. Espero que pronto puedan encontrar su camino de salida a esta situación.[:]

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