Premonición o simple miedo

premonicion

Las emociones no son un adorno sentimental o simples acompañantes del pensamiento. Tienen la importante función de propiciar determinadas acciones: la rabia, conductas hostiles; el amor, conductas de acercamiento y cuidado; el miedo, conductas de evitación-huida.

El miedo cuenta para ello con importantes recursos  y argumentos disuasorios entre los que destaca la representación anticipada, mediante imágenes o pensamientos, de lo temido en su expresión más drástica. Estos eventos anticipatorios –si el miedo está para propiciar la evitación, las funciones anticipatorias son imprescindibles- son simplemente una señal o recordatorio de las consecuencias temidas, potenciadores de la evitación.

Sin embargo, suelen tomar la apariencia, o muchas personas las toman por tal, de premonición o presentimiento. En ese sentido, esas corazonadas son tomadas como informativamente relevantes, como si algo o alguien nos estuviera dando un chivatazo que nos pusiera en el secreto de lo que está por venir. Se confiere así a esos fenómenos un valor de verdad intuitiva, que otorga más verosimilitud y credibilidad a los supuestos imaginados, y aumenta la atribución de probabilidad subjetiva de que ocurra lo temido.

He ahí un poderoso mecanismo del miedo para para favorecer el tipo de funciones y conductas que le corresponden: la evitación.

Las intuiciones o presentimientos, que en el ámbito de lo social e interpersonal, o en el propio de las expectativas que se auto-cumplen, pueden tener cierto valor de conocimiento o señal indicadora por complejos mecanismos inconscientes o subliminares que no somos capaces de justificar racionalmente, carecen de ese valor y sentido en el caso de las fobias.

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